LOS 240 KM MÁS DIFICILES.De Van a Dogubayacit(TURQUÍA)

Sabía que iba a ser una larga jornada de moto y los dias previos me preparaba psicológicamente para ese momento.
Tenía por delante 240 kilómetros hasta la frontera con Irán y las temperaturas oscilaban entre -5 y -10 grados así que no iba a ser fácil. Quedé con mi amigo Hossein, que después de contactar con él en Facebook, organizamos para vernos en la frontera alrededor de las 12h00 de la mañana. Después de estudiar la ruta de 240 kilómetros, calculé que entre dos y tres horas, con incluso una hora de margen, podría llegar a encontrarme con él en la frontera. Salí a la hora prevista, alrededor de las 9 de la mañana, y el motivo de no salir antes era porque había mucha diferencia de temperatura según pasaban las horas y a las 9h00 de la mañana hacía unos 4 o 5 grados más que a las 7h00. Por lo tanto menos frio, velocidades más altas y menos tiempo en la moto. Con lo que no contaba era que pasaría tanto frío y las temperaturas en algunas zonas montañosas de la ruta prevista serian muy inferiores. Tampoco contaba con carreteras parcialmente nevadas y con mucho hielo en el asfalto. Muchas veces parecían baches o irregularidades de la carretera y te daban sorpresas.
Recuerdo haber salvado 4 o 5 caídas de milagro. Una de ellas podría haberme hecho bastante daño porque miré el cuentakilómetros y marcaba unos 70 km/h. Pillé una capa de hielo y la moto se me fue primero de delante; mi reacción fue poner los pies en el suelo, pero al hacer contacto con el hielo, se me resbaló el pie. Intenté enderezar la moto corrigiendo la dirección y poniendo el peso en el lado contrario para equilibrarla. Conseguí que la rueda delantera traccionara y siguiera recta pero el tren trasero empezó a desplazarse y sentí como la moto derrapaba, primero de detrás y después toda la moto. Tuve suerte y conseguí mantenerla en pie.
Tuve que ir parando cada 30 o 40 kilómetros. Cada kilómetro se hacía interminable y daba la sensación que no avanzaba. Los primeros kilómetros no fueron tan duros ya que a cada 30 o 40 kilómetros había alguna gasolinera para pararse y tomarse un té ardiendo y por supuesto pegar todo mi cuerpo al radiador y abrazarlo como si fuera la última vez que fuera a sentir el calor.
Era sorprendente y a la vez gracioso como se repetía la historia cada vez que me paraba. Las mismas preguntas y prácticamente la misma conversación: de dónde eres? De España, de Barcelona…. Y me decían siempre lo mismo: oooohhh !!! Messi , Messi. Luego se fijaban en la moto y con un inglés muy básico, yo diría casi con una comunicación por señas, gestos y lenguaje corporal, querían saber si iba solo y hacia donde iba. Yo les decía que me dirigía a la frontera con Irán. Sus caras lo decían todo: qué coño hace este tío aquí solo en moto, en invierno, a temperaturas de -10 grados……y con las carreteras nevadas y con hielo. Luego me invitaban a uno o dos tés y nunca me dejaron pagar. Incluso me invitaban también a cigarrillos a pesar de que tenía. Después de observar su asombrosa expresión de sorpresa y de preocupación, me daban la mano y no me quitaban la vista hasta que desaparecía en el horizonte.
El problema apareció cuando me quise parar a mitad de camino. Pasaron 30 kilómetros más y nada de gasolineras. Pero tampoco habían casas, ni pueblos, ni bares, ni seres humanos. Solo la carretera, la nieve, el hielo, y el frio…. Un frio!!!! La madre que lo parió!!!! Pasaron cerca de 60 kilómetros y casi me pongo a llorar cuando veo una gasolinera en el horizonte. Me paro. Me bajo de la moto casi sin poder mover las articulaciones. Parecía un robot o un astronauta caminando. No sentía ni los pies ni las manos.
Lo que te esperas en esos momentos es el placer de poner las manos en algún radiador, tomarte un buen té calentito, alguna chocolatina, no sé, algo……. Algo que esté a más de 5 grados por lo menos.
Entré en la oficina y hacía más frio dentro que fuera. Le pregunté al hombre si tenía algo caliente, un té o lo que fuera. Y fue increíble porque no funcionaba ni la calefacción, ni tenía electricidad, ni té, ni nada. Imaginaros como estaba que puse las manos en el radiador y sentí algo de calor a pesar de que el tío me dijo que hacía una hora que no funcionaba. Volví a la moto y lo único caliente a varios kilómetros alrededor era el motor y el tubo de escape de mi moto. Puse las manos unos minutos en el motor y la verdad que algo me ayudó.
La siguiente parada fue en un pueblo con la vía principal helada. Me paré delante de un restaurante y la moto casi se me va al suelo. Puñetero hielo. Me tomé algo de tiempo. Unos 20 minutos para tomarme 3 tés y poner hasta los pies en el radiador. Estaba agotado, me empezaba a doler la cabeza y cada vez me costaba coger más temperatura. El problema era que había quedado con el contacto en Irán sobre las 12h00 y eran la 13h00 y estaba a unos 80 kilómetros. Al ritmo que iba no llegaría antes de las 15h00 en el mejor de los casos. No tenía como contactarle y si no lo encontraba, no había posibilidades de entrar con la moto a Irán.
Seguí avanzando y la carretera cada vez estaba peor. Encima venían puertos de montaña y la carretera empezaba a subir y la temperatura a bajar. No pasaban ni coches. En una hora me crucé con dos camiones. Aunque me considero muy optimista, en ese momento se me pasó por la cabeza la posibilidad de que pasara algo con la moto. Y en ese caso tendría serios problemas. Pero tenía que seguir y no rendirme. El mayor susto me lo llevé en uno de estos puertos de montaña cuando intenté frenar la moto al acercarme a una curva.
Recuerdo esa curva y esa carretera como si hubiera pasado hoy. No creo que se me olvide nunca. Y si vuelvo a pasar por allí seguro que será en verano.
Al intentar accionar el freno, la mano no me respondió. Ninguna movilidad al querer cerrar los dedos y mi reacción fue accionar el freno de pie. Lo suyo es frenar con los dos o encontrar el equilibrio que sea adecuado para cada moto aplicando más o menos presión delante o detrás. En mi caso, los frenos están bastante equilibrados y la mayoría de veces freno 50% delante y 50% detrás. En este caso, al ver que no me respondía la mano derecha, no me quedaba otra que frenar solo con el pie. Nada recomendable porque con tan poca adherencia, suele acabar con derrape y caída. Pues tenía hasta el pie congelado. Pude frenar poniendo el peso de la pierna en el pedal, porque no tenía movilidad en el pie. Probarlo un día. El tacto es nulo y no sabes si frenas mucho o poco hasta que llegas a la curva y la moto se empieza a zarandear.
Después de pasar la curva y salvar una caída casi inevitable, me lo tomé con más calma. Pasé de ir a 40-50 km/h a no pasar de 30 km/h. Se izo interminable.
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Finalmente llegué a la frontera sobre las 16h00 con la poca esperanza de que mi contacto estuviera allí. Y cuando vi la cantidad de camiones que esperaban en las inmediaciones de los controles, ahí sí que tenía seguro que dormiría en la frontera. Tardé casi una hora más en cruzarla y llegar a la parte de Irán.
Nunca me he alegrado tanto de ver a alguien que ni siquiera conoces.
Allí estaba Hossein, esperándome en la frontera cinco horas después de la hora prevista. En serio que no me lo creía. Esto solo ocurre en las películas. La mayoría de casos como este la gente se va, ni te espera más de una hora y encima seguramente luego te llamará para echarte la bronca por llegar tarde o te insultará por Facebook.
Le dí un gran abrazo y entré en Irán, sin la moto porque era tarde para arreglar todos los papeles. Así que decidimos dormir en un hotel, ya en Irán, que justo estaba al lado de la frontera. Ni os imagináis el placer de una ducha caliente después de un día como ese. Es inexplicable. Acto seguido me comí un delicioso plato de arroz con pollo que degusté como si no hubiera un mañana. También recuerdo que hablé con la familia a través de Skype esa misma noche, y les dije que ni aunque me pagaran mucho dinero, volvería a hacer una ruta así. Por supuesto son cosas que dices en caliente. Ha pasado algo de tiempo y os puedo asegurar que solo por esa ducha caliente y ese plato de arroz mereció la pena. No hay día que pase que no me acuerde de esos momentos. Solemos apreciar ciertas cosas, a priori sencillas y básicas, después de jornadas difíciles. Por supuesto que lo volvería a hacer. Y espero que en el futuro haya más jornadas como esta.

Esta experiencia sería algo así como mi definición personal de aventura, y exactamente lo que quería vivir cuando planifiqué el viaje.

Cualquier experiencia en la que estés en el verdadero limite y no acabe en desastre, es aventura.

Gracias por leerme.

CARNET DE PASSAGE Y DECISIONES COMPLICADAS

Creo que es momento de contar ciertos aspectos técnicos de mi viaje.
Hoy toca contar algo que tal vez no todo el mundo conoce y es un documento que se llama Carnet de Passages en Douane.
El Carnet de Passages en Douane (CPD) es un documento aduanero que garantiza el pago de los aranceles aduaneros en el caso de que el vehículo no sea reexportado.
El carnet permite a los viajeros importar temporalmente el vehículo sin tener que depositar un aval bancario en cada una de las fronteras. Básicamente el carnet es una garantía internacional por el total de los aranceles, en caso de que el vehículo no sea reexportado (de vuelta) a su país de origen. Para la obtención del documento es necesario presentar un aval bancario por el valor aproximado del vehículo. El valor mínimo es de 2.780 euros.
Es muy complicado cruzar ciertos países sin este carnet. La realidad es que no pude tramitar el carnet por falta de esta cantidad. No tenía el dinero para hacerlo.
Así que hasta Turquía no hay problema. Pero en Iran te lo exigen.
Llegue a la frontera Turquía-Irán con la intención de pagar por una especie de carnet de passage temporal, pero la cantidad era elevada y solo podría salir hacia Emiratos Árabes y no hacia Pakistán como tenía previsto. El problema era que el transporte por ferry o avión desde Irán hasta Emiratos Árabes tampoco era económico y para seguir tendría que embarcar la moto hasta India, que también exigen el carnet de passage con el consecuente gasto elevado y la incertidumbre de poder entrar sin cierto carnet.
Fueron momentos difíciles y tomar ciertas decisiones es la peor parte del viaje.
Las otras opciones eran o ir por el norte e ir a buscar más frio y nieve, pasos cerrados etc.… o bajar por el sur por Siria o Irak, que en estos momentos están pasando por momentos difíciles y no son recomendables cruzar actualmente.
Decidí en ese momento aplazar mi sueño de ir hacia el este para recorrer Asia y llegar hasta Australia. Lo intentaré de nuevo dentro de pocos meses.
Pero ya que tenía el visado de Irán por 15 días y no había sido fácil conseguirlo, dejé la moto en la frontera y viajé en bus por las diferentes ciudades del país.
Os cuento pronto como fueron esos 15 días.
En el próximo blog explicaré los últimos 240 km desde la ciudad de Van (Turquía) hasta la frontera de Irán pasando por Dogubayacit. Fueron las 7 horas más aventureras, difíciles y peligrosas de este viaje.

Gracias por leerme.

COMO HACER EL VISADO DE IRAN EN RUTA

En España, antes de iniciar mi viaje, me comentaron la dificultad de obtener el visado para algunos países como Irán. De hecho, cuando realicé la llamada a la embajada de Irán en Madrid, me informaron que se debe tramitar a través de una agencia, que te gestiona un número de reserva y después con este número, tienes que esperar unas 3 o 4 semanas de papeleo. A parte de pagar las tasas del visado, es necesario pagar a la agencia que te tramita este número. Así que decidí salir ya que el tiempo apretaba, e intentarlo hacer en marcha.
Durante el viaje, conocí a varias personas que me comentaron que se podía tramitar el visado de Irán en una ciudad de Turquía que se sitúa en el norte: Trabzon. Y que te lo hacían en el momento. Sonaba bien.
Estando en la capadocia tomé la decisión de coger un bus y hacer los 750 km que separan Goreme de Trabzon. El motivo de no ir en moto era porque no era buena idea hacer esos kilómetros recién salido de un constipado que me dejó 8 días en la cama y pasando por pueblos con temperaturas de -20 grados. La moto tampoco está preparada para nieve y frio extremos.
Llegué al consulado de Irán en Trabzon, en el cual me recibe una señora que no hablaba inglés y dos hombres que justo sabían decir Spain. Le entrego mi pasaporte escondiendo los papeles de la moto que estaban dentro. No debían saber que iba en moto. Al no tener el carnet de passage, no es posible entrar un vehículo en el país. Más adelante explicaré lo del Carnet de Passage famoso. Al cabo de 5 minutos me devuelve el pasaporte y me dice que imposible… que es necesario 1 año de vigencia en el pasaporte. Casi me desmallo. Desplazarte a 750km a sacarte el visado y que te digan esto…. al cabo de unos segundos de retomar la respiración reaccioné y pensé: hay que conseguirlo como sea, a por todas!!! Así que le comí la olla a la mujer, le expliqué que tenía vigencia de 10 meses y que solo estaría 15 días en el país.
Pues fueron momentos algo tensos porque si dicen que no, y no les da la gana, no te lo dan, y así va esto. Pero por suerte volvió y después de hablar con el que decide, me dio el formulario, lo rellené y misión cumplida. Por muy poco….

Mientras rellenaba el formulario me facilitó un mapa de Irán con apenas información, en el cual no salían las carreteras y del año 2008. Muy útil….
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Le pregunté sobre qué zonas eran seguras e interesantes de ver en Irán. Contestación: I don´t know. (No lo sé) Pero así tal cual. Seco, desinteresado, como si ella no trabajara allí y yo no estuviera allí.
Al cabo de un rato y fijaros el nivel de educación y de inglés que tenían esta panda de personajes que para dirigirse a mí me dicen: Spain? y digo Yes!! Y me suelta: ok, you have to go Bank, pay. (La traducción sería: tienes que ir banco, paga) Y me señala con el dedo 75 euros apuntados en un papel y un número de cuenta.
Les digo ok ! Where is the Bank? (Donde está el banco?) Y me suelta la mujer simpática : I don´t know !! Ask…. (que no sabía y que preguntara; esta vez con un tono de voz como si le molestara la pregunta).
Al menos me dio el número de cuenta y la cantidad a ingresar.
Que increíble….. No me lo creía…
Ni inglés, ni educación, ni puta idea del país… que hacían allí?
Salí del consulado y me fui a un Mc Donalds. Me pido una hamburguesa y la cajera al menos algo de inglés hablaba. Me siento a comerme la hamburguesa y una empleada que estaba en la sala, con una maravillosa sonrisa me preguntó si necesitaba algo más como té, helado etc… con un inglés casi perfecto
Que contraste….
El resto fue fácil, ingresar 75 euros (en euros, nada de dólares o liras), volver al consulado, esperar 15 minutos y visado listo.
Es decir, un trámite de 4-5 horas. Sin agencias de por medio y sin esperas.
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Ahora ya lo sabéis: Trabzon es el sitio para tramitar vuestro visado de Irán.
Abrazos y gaaaaaaas

Gracias por leerme.

LA CUEVA Y GRIPAZO EN GOREME

Desde Estambul a Goreme hay poco que contar. Solo 750 km de frio en la moto, algo de conducción de noche, y visita fugaz a Ankara únicamente para dormir y seguir hasta la capadocia.
Al llegar a Goreme sentí buenas vibraciones y con ganas de disfrutar unos días. Y así fue. Por lo menos los primeros días.
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Me encontré con una amiga que conocí en Estambul y la verdad que fueron unos días geniales descubriendo juntos los preciosos valles que tiene este lugar, cual paisaje es único en el mundo.
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A pesar del frío aprovechamos los pocos días de que disponíamos y compartir mágicos momentos en las famosas cuevas de Goreme.
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La mayoría de alojamientos están construidos entre chimeneas y cuevas. Fueron momentos inolvidables y con una triste despedida.
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Ella tenía que volver a Londres, y yo continuar mi viaje.
Pero lo de continuar de viaje no fue posible. Me tiré 7 días más en la cama de la cueva. Había días que no dormía. Solo tosía. Apenas comía. Hasta me cambiaron de habitación y me pusieron solo. En mi vida nunca la pillé tan fuerte. Solo tenía ganas de irme a casa. De dejarlo todo. Unos días horribles. Pero con los medicamentos empecé a mejorar poco a poco y tuve fuerzas para coger el autobús hasta Trabzon, a 750km, para intentar sacar el visado de Irán.
El autobús era un horno. Y cuando parábamos, estábamos a -12 en muchos pueblos.
Era perfecto para acabar de recuperarme. Le pregunté al chofer si era posible bajar la calefacción, ya que a parte del calor que hacía, estábamos todos tosiendo con la garganta reseca y quitándonos ropa del agobio. Pues ni puto caso. Para mejorar la situación, se me sienta el ayudante al lado. Ocupaba un asiento y medio, y se me puso a dormir. No podía ni colocar el brazo derecho. Le dí un par de codazos y le tosí cuatro veces y ni se enteró. El autobús estaba medio vacío. Cuando ya me estaba casi ahogando, me levanté, le desperté con una buena sacudida, y por gestos le dije que me cambiaba de asiento. Pude dormir algunos minutos en el trayecto de 12 horas….

Un saludo

EL REENCUENTRO DE DOS AMIGOS EN ISTANBUL

Supongo que me esperaba más de Estambul y fue por eso que no me enamoró ni mucho menos. Aunque pienso que es una ciudad para visitar unos días y que tiene mucho para ver.
Lo mejor de Estambul fue el reencuentro de dos personas que viven a 20 km de distancia, en Barcelona, que eran muy buenos amigos, y que por circunstancias de la vida pasaron de verse casi cada día a solo de vez en cuando. Y ahora llevábamos más de un año sin vernos.
Marcus, que estaba de viaje con su novia Justyna, estuvo los días que pasaría yo en Estambul y pudimos hacer un poco el capullo como en los viejos tiempos y fue increíble las risas que nos echamos sacándole el mejor partido a todo. A decir verdad desde que había salido de viaje no me lo pasaba tan bien y me reía tanto. Son de esas tardes que acabas con dolor de estómago, y riéndote por todo. Unos días geniales, e insisto más por la compañía que por el lugar.
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Estambul es una ciudad de cerca de 15 millones de habitantes en los que se suman 5 millones más, que entran y salen de la ciudad cada día. El tema esta así. Es una de las ciudades más pobladas y es un auténtico caos. No tienen mala estructura de carreteras, es más diría que las carreteras son bastante aceptables, pero con tanta gente se convierten en insuficientes. Tardé 2 horas desde la entrada de la ciudad hasta el centro, y sorteando los coches y tirando de arcén. Vi cuatro accidentes de tráfico en ese rato. Una locura.
Estuve viviendo en la zona de Sultanhamed, llena de hoteles y hostales económicos y justo en la zona donde se sitúa la famosa Blue Mosque y el Aya Sofía y muy cerca del Gran Bazar y el mercado de las especias. Había mucha aglomeración incluso en temporada baja, muchos vendedores y todo preparado para el consumismo. Allí podrás encontrar todo lo que no necesites y comprar todo lo que no vayas a utilizar. Si salís de allí sin comprar nada o sin que os vendan nada, hacérmelo saber…… no vale salir de casa sin dinero.
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Probé mi primer bocadillo de pescado, que al principio tenía algo de rechazo por el tema de las espinas. Cuando vi a ese maestro quitando las espinas, me dio tanta seguridad que me lo comí con tantas ganas que ni me fijé si había alguna espina. Estaba delicioso. Encontraréis estos puestos de pescado cruzando el Gálata Bridge desde la zona de Sultanhamed hacia Taksim. Y cuando crucéis este puente entenderéis porque es tan fresco el pescado.
Una buena zona para salir de copas y bailar un rato después de un duro día de fotos y de turismo, es la zona de Taksim.
Nos encontramos a un tipo en el tranvía que se nos puso a hablar y nos recomendó coger un taxi para llegar a la zona de bares. Qué grande es negociar con esta gente. Pregunté cuanto costaba desde donde estábamos y el primer precio fue de 30 lereles. ( 1 lerele = 1 lira turca)
Al cabo de 3 minutos escasos, misma pregunta, mismos protagonistas, misma temperatura, diferente respuesta: 20 lereles.
Bueno pues el nuevo amigo turco que nos había dado conversación en el tranvía, nos acompañó en el taxi y al final nos costó 15 lereles (unos 5 euros)
Pues no va el compi y se nos marca un acople de esos que no te das ni cuenta y se planta de guía turística, un viernes a la 1 de la madrugada. Casualmente vivía por la zona, y como no tenía planes y le apetecía venirse con nosotros de fiesta, pues se unío sin ningún tipo de problemas. Primero nos recomendaba algún sitio, y aconsejaba que hacer y cuanto pagar. Después insistió bastante en un par de sitios y me gustó mucho que muy educadamente nos informó que en el momento que nosotros decidiéramos prescindir de su ayuda o ir por nuestra cuenta, que se lo hiciéramos saber. Al cabo de un rato de entrar y salir de varios locales y de no sentirnos muy agusto con este personaje, nos dimos cuenta que era momento de comunicarle educadamente que iríamos mejor por nuestra cuenta. A ver, esto me pasa en mi país y seguro que no hubiera tenido tanta paciencia pero no quería tener problemas. Lo que hice fue decirle claramente que era momento de separarse y que seguramente nos iríamos para casa que estábamos cansados y le dí las gracias por su ayuda. Después de hablar con todos los del grupo me parecieron las mejores palabras y ya que me considero muy pacífico y diplomático, me dispuse a comunicárselo.
Pues no va y me suelta que soy un maleducado y que no era buena idea separarse delante del bar porque nos iban a ver e iban a pensar cosas malas…… Como mi amigo Marc diría, no le solté una buena ostia en la cepa la oreja porque le hubiera podido hacer mucho daño. Estas son de las pocas cosas que me sobresaltan, ser educado, aún cuando no lo tienes que ser, y que te vacilen con gilipolleces y encima veas venir al capullo antes de que se te ponga a hablar.
La muestra de que sobraba fue que en cuanto se largó, entramos en un bar montado en un piso, y nos pusimos como locos a bailar, beber y hacer fotos. Se fue la tensión de tener que aguantar a una persona que no era trigo limpio y pudimos pegarnos una buena fiesta.
Una gran noche y una perfecta despedida de un grupo de personas con nacionalidades distintas (Colombia, Rusia, Polonia, Alemania, Sri Lanka y España) que coincidieron unas horas para demostrar que no importa de dónde vengas, ni la religión que siguas, ni el estado civil que tengas para unirse y compartir un momento mágico, inolvidable y tan especial.
Gracias por esos momentos en Estambul a : Muhammed Naizer, Anika, Nicola, Vanessa Alarcon,Justyna Bakiera y Marcus.
Lo bueno de estos momentos puntuales en la vida es que es imposible que vuelvan a suceder en las mismas circunstancias, ni con las mismas personas. Son momentos únicos. No los desaprovechéis cuando viajéis y disfrutarlos al máximo porque repito, no volverán a pasar nunca. Solo en vuestros sueños…….

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Gracias por leerme.

IPSALA, PRIMERAS IMPRESIONES DE TURQUIA

Después de mi estancia en Albania, me dirijo a Macedonia para luego, cruzar Grecia hasta Turquía.
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El plan inicial era llegar hasta Grecia desde Tirana el mismo día pero no había dormido bien el día de antes y salí muy tarde de Tirana. Así que decidí pararme en un pueblo llamado Struga, en Macedonia. A la mañana siguiente me desperté con la intención de llegar esta vez sí, a Grecia, pero tampoco fue posible y la lluvia me frenó con fuerza y me detuve en Bitola, Macedonia, a pocos kilómetros de la frontera con Grecia. No sé pero me dio la impresión que alguien no quería que llegara a Grecia. Varios días de lluvia y viento, y rutas más bien para sobrevivir y aprender en esas circunstancias extremas que para disfrutar……..
Pero el mal tiempo pasaría y pude llegar a pocos kilómetros de Kavala, Grecia y acampar en una desértica playa de arena. Noche sin complicaciones en la que no pude dormir mucho por el sonido del viento pegando en la tienda y las fuertes olas que rompían en la orilla.
Mi próximo destino: cruzar la frontera de Grecia con Turquía y empezar mi ruta en Asia. Como sabéis, Estambul separa los continentes Europeo y Asiático.
En la frontera, pasé un total de 5 controles policiales, aduanas, visados, incluso crucé dos puentes con militares armados con fusiles más grandes que mi moto.
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Bueno pero los trámites del visado te lo hacen rápido y en el momento. Solo necesitas el pasaporte y aflojar 15 euros. Tienes 3 meses de vigencia y te regalan un caramelo en la oficina.
Lo que más me extrañó fue que no me revisaron las maletas ni la moto, en los 5 controles…… solo miraban pasaporte y visado. Nada más.
Cuando me decidí a salir por fin de la frontera, aún me quedaba un inesperado control canino.
Tres enormes perros tumbados en la carretera a modo de barrera, que tal cual unas bailarinas de natación sincronizada, giran la cabeza, ven que de un lado se acerca un coche y de la otra dirección me acercaba yo. Calcularon el tiempo para poder controlarnos a los dos vehículos, porque el coche se aproximaba más rápido y yo pensé que mientras estaban por el coche a mí ni me verían. Pero no son tan tontos. De hecho aceleré un poco para despistarles pero se giraron los tres y mi primera reacción fue frenar un poco a ver qué pasaba. Se dirigían a mí como aviones y con las respectivas bocas abiertas. Ahí fue cuando el instinto animal de supervivencia surgió y le dí al puño como si estuviera jugándome el campeonato mundial de MotoGP en ese tramo y lo último que vi fue a una de las bestias intentando saltar a morder una de las alforjas laterales. Siempre va bien tener algo de potencia extra para estos casos. Buena aceleración de mi Yamaha. Me gustó mucho la reacción de mi máquina. A los perros no tanto. Se veían con hambre……
Y en mi primer lugar en Turquía me esperaba Raimon, que viajando en bici, me había adelantado como 3 o 4 días de viaje. (Tiene una bici que es la ostia, y una potencia muscular que ya quisieran muchos profesionales)
Me paré en Ipsala, que es el primer pueblo de Turquía desde Grecia. Me alojé en el hostal donde estaba mi compi Raimon y empecé a descubrir la cultura y las maneras de Turquía. Me sorprendió que a pesar de las dificultades que tienen con el inglés, hacen lo posible por comunicarse y son muy amables ofreciéndote Xai (té turco) dandote conversación, y interesándose en nuestros respectivos viajes.
La situación cambiaría a medida que me fuese acercando a las grandes ciudades como Estambul y Ankara.
Estuve dos días en este pueblo y luego 300 km de recta hasta Estambul.
La moto va perfecta.
Un abrazo y gracias por leerme.

MI QUERIDA Y DESORGANIZADA ALBANIA

El primer gran cambio lo he notado aquí. Está todo más desorganizado. No hacen caso a las normas de tráfico. En fin, un poco descontrolado todo. Para conducir es un buen sitio para sacarse el Máster de conductor.
Otra historia que he observado los primeros kilómetros es que hay muchos Mercedes (marca de coches que normalmente suele estar destinada a personas con cierto nivel económico). Ya descubriría más tarde el porqué. Me pareció sospechoso teniendo en cuenta que el sueldo medio en este país es de 200e.
Nadie lleva casco, es decir el único que vi con casco los días que estuve, fui yo. Me comentaron que por aquí les gusta enseñar su cara cuando conducen una moto….. Mientras no se caigan podrán enseñarla. En los 12 días que estuve me dijeron que hubo 250 fallecidos por accidentes de tráfico…..las carreteras son algo diferentes de las que estaba acostumbrado a ver desde hace tres semanas que empecé este viaje. Aquí están bastante sucias y muy bacheadas. Me sorprendió mucho una autovía que entraba en la ciudad y que de golpe y sin avisar, acaba en un muro y tienes que salirte de ella por un bordillo y una especie de rampa de tierra…… Tuve que parar 5 minutos porque no me lo creía.
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El día a día es complicado por esta zona, los sueldos no permiten ni ahorrar ni invertir ni pagar los gastos mínimos. Lo poco k se gana es para apariencias…ropa,coches,mobiles…etc para ellos es importante aparentar aunque no tengas para comer…
Explicaré lo de los mercedes. Que sé que lo estáis deseando. Es muy sencillo. El sujeto Albanés va a Alemania con 600 euros(es un ejemplo) y le propone al sujeto Alemán, un trato: te doy 600 euros y me das el Mercedes. Dame un día para que llegue a mi país con el coche y pones una denuncia por robo. Quien gana aquí? El alemán obtiene un Mercedes nuevo(o para ser exactos, el reembolso del valor venal del vehículo) gracias a la compañía de seguro, más 600 euros y el albanés un Mercedes por 600e que de otra forma le costaría muchísimo más. También si tienen algún fallo los traen aquí que la mano de obra de un mecánico es casi gratis y en Alemania no merecería la pena arreglarlo. También me comentaron que otras muchas veces no hacen ni trato. Simplemente van y los cogen, sustraen, hurtan o mangan. Es por no decir la palabra roban. La conclusión es una ciudad llena de mercedes nuevos, seminuevos y viejos y con una contaminación que se tiene que vivir para explicarlo.
En cuanto a cultura gastronómica tienen mucha variedad de platos típicos y deliciosos, y combinado con el precio el resultado estaba claro: unos kilos de más en pocos días.
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Si queréis adelgazar no vengáis por aquí a menos que vengáis corriendo desde lejos. Se come mucho, muy bien y muy barato.
Tuve la suerte de alojarme en un hostal que era especial, me sentí como en casa, y el administrador, July, es de esas personas que te hacen sentirte como en casa. Recomiendo al 100% el Hostel Milingona en Tirana.
La zona del centro está repleta de bares auténticos, y es una buena zona para tomar unos buenos cocteles y vino .Es una ciudad interesante de ver y la gente con la que he tenido la suerte de conversar son muy amables y les encanta que les digas algunas palabras en su idioma.
Tuve una buena guía para descubrir la ciudad y os la presentare en próximos videos, se llama ENI y nos presentará algunos platos típicos de Albania. Me ayudó mucho en mi paso por Albania y le estoy muy agradecido por todo.

También quiero dar las gracias a Cornelius, un buen amigo Alemán que conocí en Montenegro y que vive en Tirana, y que pudimos compartir muy buenos momentos con la compañía de la bebida nacional: Raki
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Dicen que tiene unos 20 grados pero si tenéis la mala suerte de probarlo, comprobaréis que aquí miden la graduación del alcohol de otra forma. Un par de chupitos de Raki y te desinfecta hasta una herida que tengas en el pie. Con medición española son unos 70 grados. Te quema como si te tragaras un trozo de lava recién extraída de un volcán.
Voy a seguir mi viaje con un sentimiento extraño. Por un lado la ciudad está bastante desorganizada, contaminada y hay bastante suciedad y pobreza. Por otro lado reconozco que me ha enamorado la cultura gastronómica y la gente de Albania. Son muy hospitalarios y les gustan los turistas y hacen todo lo posible para que estemos a gusto. Al menos eso es lo que me ha tocado vivir aquí y es solo mi opinión. Igual es que les he caído a todos bien y por eso me han tratado así. Un lugareño me dijo : If you are nice , they are nice with you.
Para terminar, quiero dar las gracias a algunas personas que me hicieron estar como en casa, en un lugar algo complicado de vivir: Eni y su familia,Edma,Gleni,Cornelius,July y Nelee.

Ni mucho menos quiero justificar las acciones de muchos vándalos que acuden a las grandes ciudades de Europa para cometer ciertos atracos, procedentes de países del este con mala fama, como el caso de Albania. Pero lo que sí es cierto es que la mala gestión del dinero y algunas de las costumbres instaladas en este país puedan llevar al límite a muchos ciudadanos y cometer ciertas acciones con graves consecuencias a terceros. Es un país mal gestionado y desorganizado. Pero las pocas personas con las que pude compartir, me dieron otra lección de humanidad. El pueblo es amable y hospitalario. No dejéis de visitar lugares que os digan que es peligroso o que la gente es peligrosa. Estos son los sitios que están cargados de sorpresas.

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Falëminderit Albania……. Mirupafshin

MONTENEGRO, PURA NATURALEZA Y HOSPITALIDAD

Los paisajes son increíbles y la bahía de Kotor es un destino excepcional de visitar. Los precios siguen siendo bajos para un español, y el buen tiempo me acompañó.
Jornada de curvas y sol. Después de la ruta paré en un pueblecito de apenas 5000 habitantes : Risan, en plena bahía de Kotor.
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Mi procedimiento habitual : me tomo una cerveza y una pizza (2,5 euros) . A los 5 minutos se me acercó un chico y me propuso alojamiento en su casa-hostal bastante económico pero le comenté que ese día tenía claro que quería acampar. Hacia buen tiempo y no mucho frio. Me dijo que ni hablar. Él y su hermano pertenecían a un club de motoristas (Motor Club Kotor) y cuando les dije que me dirigía a Australia se sintieron identificados y no me quedó otra que aceptar la invitación. Dejamos la moto en el garaje y me enseñó sus dos preciosas máquinas: una Yamaha FZ1 y una Triumph Tiger. Solo me quedé esa noche y a la mañana siguiente su hermano ,Borko Zukic,me acompañó a hacer algo de turismo con visita a un pequeño recinto donde guardaban mosaicos ancestrales. Para empezar el día con fuerzas, un buen desayuno típico de la zona : un delicioso Burek relleno de queso. Fue un honor compartir con ellos esas pocas horas.
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Al ir a recoger la moto al parking me encontré con una sorpresa. Una agradable situación en la que te hace reflexionar sobre muchos temas. Como sabéis, tuve un percance con la moto en Bosnia, y se me cayó al suelo rompiéndose el intermitente derecho. Pues mi intención era arreglarlo; pero se me adelantaron… Dragan Zukic, que me ofreció su casa, su amistad y su hospitalidad me dejó ese regalito. Se pegó el madrugón para doblar el hierro que aguanta el intermitente y pegar el plástico que aguanta toda la pieza. Y como no tenía otra cosa que hacer, como por ejemplo ir al hospital porque su mujer estaba de parto, pues tenía ese tiempo para dedicárselo a ayudar a una persona que no conocía de nada. No tengo palabras suficientes para agradecerle a la familia Zukic mi estancia y la ayuda desinteresada en esa maravillosa y a la vez desconocida región para muchos. Les deseo lo mejor y espero verlos muy pronto. Me quedo con ganas de haber pasado más tiempo con ellos. Pero tenía que seguir y mi siguiente destino sería Podgorica, la capital.
Allí me recibiría Chris, un buen hombre de Liverpool, que residía en la capital de Montenegro desde hacía 3 años y que había contactado en Coutchsurfing. Trabaja en varios proyectos en los que organiza equipos de futbol para jóvenes promesas. Me enseñó la ciudad y pudimos compartir buenas conversaciones sobre viajes y proyectos personales.
Al día siguiente Raimon, que ya lo conocéis, llegó a la ciudad y se hospedó en el hostal donde yo estaba. Le acompañé porque tenía que arreglar el carro de la bici y lo que pasó fue otra prueba más de la hospitalidad en Montenegro.
Llegamos a un taller y nos dispusimos a hablar con un hombre que no hablaba inglés. Pero por señas, le hicimos entender que tenía que soldar el tubo del carro, y cómo no, lo hizo perfecto y no le quiso cobrar. Nos invitó a unos chupitos de Raki (bebida típica de la zona) para desearnos buena ruta a los dos.
Era tiempo de partir hacia Albania pero aún me quedaría una noche más en Montenegro, en una pequeña ciudad con un nombre curioso: Bar. Y no sabéis lo que hace sentirse como en casa con una buena cerveza, en una ciudad que se llama Bar, y en un bar que se llama Las Ramblas y que además tenía como contraseña de wifi Tapas. Muy español todo…
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Acampamos e hicimos una pequeña hoguera, más que nada para ambientar, porque en verdad no hacía nada de frio.
El trayecto desde Podgorica a Bar, si tenéis la oportunidad de hacerlo alguna vez en la vida, tomar la ruta más larga. Hasta ahora fueron las mejores 3 horas de ruta en moto, y solo eran unos 50 km.
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Es una carretera que acojona, no puedes ir a más de 40km/h y es mejor hacerlo con una moto trail. Pero ya estaba allí, y no era plan de volver a Barcelona para cambiar la moto……. Es para vuestra información, la R-16 y sale desde un pueblo que se llama Virpazan y llega hasta otro pueblo que es Vladimir. En el punto más alto de la ruta se puede ver a un lado el lago Skadar, que separa Albania y Montenegro, y al otro lado el Mar Adriático.
En pleno corazón de Montenegro me despido de este país, que hasta ahora, es con el que más he disfrutado con la moto.
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Gracias Montenegro por tu gente y paisaje. Estoy seguro que algún día volveré por aquí.

PRIMER SUSTO EN BOSNIA

Entrando en Bosnia me di cuenta de varias cosas. Primero de todo que estamos cargados de prejuicios y eso no es bueno. El miedo y nuestros pensamientos negativos nos impiden ver la mejor parte de una persona, un lugar o un inolvidable momento. Así que decidí entrar en el país con la intención de pasármelo bien y aprender sobre este país que desgraciadamente y como muchos en la zona de los Balcanes, fue maltratado y bombardeado hace unos 20 años.
En la misma frontera de Croacia con Bosnia empecé a notar que la gente sentía curiosidad por saber hacia dónde iba y sobretodo el porqué de viajaba. En la aduana todo fue bien y mi primera parada fue a pocos kilómetros de Mostar.
Como he comentado alguna vez, no me gusta organizar ni planificar mucho. Prefiero avanzar e improvisar. Mi procedimiento es ese. Cuando llega la noche, si no tengo un destino programado, que es la mayoría de las veces, me paro en el primer bar que veo, me tomo una cervecita y entablo conversación con los lugareños. Es uno de los mejores momentos del dia. Es cierto que al principio era una preocupación ya que llegas a un sitio nuevo, no sabes donde vas a dormir ni la gente que te puedes encontrar. Pero he conseguido minimizar ese sentimiento y ahora puedo disfrutar de esos momentos de incertidumbre y compartir conversaciones con los nativos. . Así que improvisé una parada en un pueblecito a unos 30 kilómetros de Mostar y acampé al lado de la carretera, en un parking de un restaurante semi abandonado. Y digo semi porque me dijeron que estaba abandonado aunque había luz dentro…..
Al día siguiente y después de dormir 8 horas del tirón, llegué a Mostar y me encontré con Raimon, el Cataloniak Biciklista como lo apodarían más tarde en Montenegro. Fue fácil, se nos acerco un tipo, nos ofreció alojamiento por 10 e la noche y podíamos dejar la bici y la moto dentro de su casa. Además lo bueno de viajar en temporada baja es que los precios son bajos y los hostales suelen estar vacios. Así que teníamos una habitación de 3 camas para cada uno, wifi y cocina. Todo perfecto.
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Dos días visitando Mostar y luego hacia Sarajevo. Una ciudad totalmente reconstruida y con una mezcla de culturas y religiones que me sorprendió. Lástima que decidí estar solo un día y ese fue el error porque de Sarajevo quería llegar a Montenegro ese mismo día y no fue posible. La lluvia y el viento me dejaron una mala jornada de ruta en moto. Para olvidar. En esta carretera, en las curvas y en los túneles rallaban el asfalto. Me dijeron que era para que fueras más despacio. Yo pensaba que lo hacían para que te mataras. No podías ir a más de 40km/h y con lluvia y el viento la moto era imposible de controlar a más velocidad. Bueno pues tardé 6 horas en hacer 120 km. Tenía que ir parando pero lo justo porque se me estaba haciendo de noche. Sí, pues se me hizo de noche a las 3 de la tarde. Aquí se hace de noche pronto, como a las 5 de la tarde. Pero no a las 3.El cielo se puso negro y se me acabó el día. Los últimos kilómetros ni os los cuento. Así que mi parada seria en Mostar nuevamente. Cuando llegué también os podéis imaginar la satisfacción de vivir que tuve. Dos días de descanso para dejar pasar la lluvia eran obligados. El nuevo objetivo con sol y sin lluvia era Montenegro.
Por fin salió el sol y pude seguir el viaje hacia Montenegro. Mi amiga Silvia que había recorrido la ruta desde Mostar hasta Dubrovnik me comentó que había visto bastantes carteles señalizando peligro por presencia de minas antipersona en esa zona así que fui con bastante cuidado durante el recorrido. Pues en medio de esa ruta, en una parada que hice, al querer arrancar se me fue la moto al suelo. Maniobrar con la moto en parado es algo delicado con tanto peso…
Miedo es poco. Suerte que había visto algún video de cómo levantar la moto en esos casos y lo hice bastante rápido. El truco está en parar motor, girar el manillar hacia la izquierda (en este caso que se me calló a la derecha) y presionar con el manillar hacia arriba cogiendo del freno si es bajada e intentar poner marcha. Pero lo que me puso el corazón a doscientos fue que empezó a salir gasolina y aceite del motor. La gasolina salía del depósito por el orificio como si estuviera lleno.
Pues también fue mala suerte que me pasara en esa zona que todo era montaña y campos con minas. Tenía que llegar a Montenegro como fuera porque no me apetecía acampar por allí.
Y llegué bien. La moto respondió y dejo de perder aceite y gasolina. Crucé la frontera, y a descubrir Montenegro.

Gracias por leerme.

CROACIA Y JACQUES

Un lunes cualquiera a eso de las 21h00 embarco por primera vez la moto en el ferry que va desde Ancona a Split(Croacia). La compañía Jadrolinija hace este recorrido en 10 horas y por 88 euros pasajero y moto. No sé si en temporada alta serán los mismos precios. Los trámites se pueden hacer directamente en la oficina de la compañía en el mismo puerto de Ancona. Es el precio más barato y para dormir, en los mismos sofás de la sala de estar.
A las 7 de la mañana llegué al puerto de Split y para sorpresa me encontré con una amiga que recibió días antes mi mensaje que llegaría a Split. Fue un agradable encuentro.
Silvia está recorriendo Europa y con la intención de cruzar a Asia. Lo mejor de todo es que lo está haciendo en bici y sola; tiene mucho mérito. Pudimos recorrer el centro de Split y lo que pasó es que luego nos encontramos con otro chico, Raimon, que está en su vuelta al mundo en bici. Raimon es un viajero experto y tiene unos cuantos países a sus espaldas. Tiene tan solo 26 años…
El pequeño inconveniente de la moto en las ciudades es que es complicado meterte en el centro así que les perdí la pista por la tarde y decidí quedarme esa noche en un camping a pocos kilómetros de la ciudad para al día siguiente visitar la ciudad en condiciones. Esto fue lo que vi cuando me desperté.

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Al mediodía salí de ruta y llegué a Makarska, este tramo es espectacular, con muchas curvas y bordeando la costa. Allí me rencontré con Raimon y Silvia y decidimos acampar juntos en pleno parque al lado del mar. Estos días me los tomo con bastante calma y prueba de ello es que voy casi a ritmo de bicicleta. Compartir buenos momentos y experiencias entre viajeros es genial.

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Ahora bien, si hay algo que quiero compartir con vosotros es la siguiente historia. Esta grandísima persona que veis en la foto es Jacques. Tiene 80 años y su historia me dio muchas fuerzas y motivación. Espero que le sirva a mucha gente.

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Cuantas veces habré escuchado el tópico de aprovecha ahora que eres joven…….
Pues de mayor también.
Haciendo una paradita para hacer unas fotos se nos acercó a hablar Jacques, un señor de 80 años que estaba viajando por Europa. En ese momento solo quería saber más de él, y la verdad que me impresionó.
Me enseñó un cuaderno en el que escribía sus viajes y estuvimos viendo sus fotos. Su especialidad: los viajes en canoa. Miles de kilómetros recorridos y decenas de países visitados. Lo que viene a ser un auténtico viajero. Pero lo que más me sorprendió y me dio energía, como si te inyectaran adrenalina, era que a sus 80 años estaba viajando solo, en un coche y el cual utilizaba para dormir. Para finalizar esta historia os diré que Jacques sufrió un infarto hacía pocos meses y que desgraciadamente tanto su mujer como su hija fallecieron de cáncer de pulmón hace algo de tiempo. Lo primero que pensé fue que en esta situación no se si yo sería capaz de salir de mi casa. El tiene su casa en Paris pero intenta viajar todo lo que puede.
En lo poco que pude hablar con él, me transmitió mucha bondad y humildad y sobre todo ese instinto de superación y motivación por vivir que nos caracteriza aunque muchas veces no lo pongamos en práctica.
Gracias Jacques por recordarme estos valores. Y buena ruta!!!!!